Apretó los dientes Carlos Alcaraz. Se vistió de gala durante media hora, tuvo que echar mano del mono de trabajo para enderezar una tarde que iluminó en su inicio pero que ensombreció a continuación. Del todo a la nada en un instante. De la inspiración desbordante al error gratuito. Un vaivén de tenis y sensaciones que controló cuando la situación se ponía peligrosa.
]]>