Si las dos Ligas de Tenerife fueron brutales y la del penalti de Djukic inundó el Camp Nou de lágrimas de emoción con otro milagro, el primer alirón en casa contra un Real Madrid en descomposición engordó la imborrable memoria histórica del barcelonismo. Como los dos anteriores en Cornellà-El Prat. Un golazo de falta de Marcus Rashford y la puntilla de Ferran Torres tras un taconazo genial de Dani Olmo pusieron el lazo (2-0) a otro regalo forjado por un puñado de chavales. Casi todos criados en La Masia, por los que casi nadie daba un duro cuando hace dos años aterrizó Kylian Mbappé para comerse el mundo en un Madrid que venía de ganar Liga y Champions.
]]>