Por la historia de los Knicks, por el aura única de Nueva York y el Madison Square Garden y tantos héroes caídos por la causa, estrellas tan despampanantes como deslumbradas por las luces de la Gran Manzana por una razón u otra: ese David Lee, ese Jamal Crawford, ese Amar’e Stoudemire o ese Carmelo Anthony. También entusiasmadas estrellas en ciernes superadas por las expectativas como Kristaps Porzingis. En honor a la historia y a todos ellos y sus intentos en vano, los New York Knicks sellaron su barrida por 4-0 a los Cleveland Cavaliers en una oda baloncestística (93-130) para proclamarse campeones de la Conferencia Este y presentarse a sus primeras Finales NBA desde 1999, las primeras del siglo XXI.
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