La defensa usa una caída previa y la artrosis de Isak Andic para concluir que su muerte en Montserrat fue accidental

En el historial médico de Isak Andic consta que sufría de artrosis en las dos rodillas, lo que había mermado su capacidad de reacción ante una eventual caída. Esa circunstancia explica, para la defensa de su hijo Jonathan Andic, investigado por homicidio, por qué no se encontraron lesiones en las palmas de las manos del fundador de Mango durante la autopsia. Los Mossos d’Esquadra consideran que, en la hipótesis de una caída accidental, Isak tendría lesiones en las manos porque habría intentado agarrarse adonde fuera para evitar la caída por el terraplén hasta un barranco a casi 100 metros de altura en la montaña de Montserrat. Para la defensa, sin embargo, es perfectamente posible que, debido a su dolencia, no tuviera tiempo de poner las manos porque la artrosis le provoca una “reducción en los tiempos de reacción de caída”.

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