Luis Enrique es uno de los mejores entrenadores del mundo. En los últimos once años ha ganado tres Champions, una con Messi y dos sin Mbappé. En Budapest logró un triunfo mucho más difícil de lo esperado ante un gran Arsenal liderado por un sensacional Arteta que rozó la gloria, pero se quedó a la puerta como le pasó en 2006 al club inglés con Arséne Wenger en aquella ocasión en el banquillo y Henry en el campo y esta vez en el palco los dos. Los ingleses maniataron a los franceses con un fútbol bien organizado en defensa, con una presión adelantada y, en conclusión, con una disposición táctica bien trabajada en la previa. El honor del triunfo se lo llevó Luis Enrique, pero Arteta se consagró como un técnico inteligente. En los últimos tres años quedó subcampeón de la Premier. En esta temporada la conquistó y llegó a la final de la Champions que perdió en la tanda de penaltis. El equipo más ofensivo del planeta (PSG) solo pudo marcarle de penalti.
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