Era día de fiesta. También en el planeta ciclismo, porque cada carrera se ha convertido en un homenaje continuo a este deporte. Más aún si se trata de un monumento, en un Tour de Flandes rebosante de estrellas en el que, al tradicional duelo entre Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, se había apuntado un Remco Evenepoel sediento de demostrar que también en grandes clásicas puede estar entre los mejores.
]]>