Hansi Flick alzó el puño con euforia antes de enfilar el túnel de vestuarios del Coliseum dando las gracias a los aficionados culés que festejaron a lo grande un triunfo que permite acariciar otra Liga. Será la segunda del entrenador alemán en dos campañas al frente de un Barça que aprendió del pasado y marcó más goles en un partido que en las cinco visitas anteriores, cuando sólo había anotado uno con cuatro empates y una derrota.
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