Marco Bezzecchi ha vuelto a demostrar que es el señor de los domingos. Desaparece en combate los sábados en el sprint, pero luego en la carrera GP es un valor seguro, sin fallos, buenas salidas, gestionando bien las gomas y adelantando cuando toca. Y esa fue la fórmula para sumar su primera victoria MotoGP en Mugello, la primera para Aprilia, que corta la racha de cuatro triunfos seguidos de Ducati en el Mugello. Y fue otro de los nuevos ídolos de los aficionados italianos del motor quien fue el encargado de dar el banderazo final, Kimi Antonelli, el flamante líder del Mundial de F1.
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