La fe mueve montañas y la de Marc Márquez es de la altura del Everest. No quiere que le hablen del título, pero es lo que hay, ya debe creer en él. En dos Grandes Premios ha pasado de estar a 102 puntos de Marco Bezzecchi a solo 40. Le ha recortado al líder del Mundial 62 puntos de golpe. Terminó reventado, cansado, el pelo bañado en sudor. Tiró de lo que tiene de físico bajo esos 32ºc que marcaba el termómetro porque Marco Bezzecchi con sus errores le obligó a jugársela. Lo ha dado todo en Brno por esa segunda victoria GP seguida con la que se mete en la pomada. No podía dejar pasar una oportunidad así. No tenía energía ni para lanzarse sobre su equipo en el parc fermé para celebrarlo, se colocó el chaleco refrigerado y se abrazó con todos.
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