George Russell necesitaba despertar, resurgir en un momento muy difícil, uno de los más complicados que le ha tocado vivir en F1, para demostrar que no solo es un gran piloto, sino que también es un campeón. Y en Barcelona, lo logró. El inglés de Mercedes firmó su tercera pole de la temporada ante un Hamilton magistral que se quedó a solo 64 milésimas del milagro.
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